Con 30 grados al sol de justicia en la explanada de La Merced, la evidencia del cambio climático cobró ayer cuerpo en Murcia, al tiempo que la protesta contra el calentamiento global, de la que España había estado prácticamente ausente hasta ahora, prendía entre miles de murcianos, que se sumaban al movimiento internacional 'Fridays for Future'. Inspirado en la joven activista sueca Greta Thunberg, la revuelta verde sacó a la calle a miles de jóvenes en más de 50 ciudades españolas, ente ellas, Murcia, donde varios centenares de estudiantes recorrieron el centro de la ciudad en manifestación y desplegaron una completa jornada reivindicativa que culminó con una recogida de basuras.
El llamado '15-M climático', activado en la Región hace apenas un par de semanas, logró contagiar la reivindicación a miles de alumnos de enseñanzas medias y Universidad, que al grito de 'ni un grado más, ni una especie menos', se fueron concentrando en la plaza de La Merced, hasta donde se acercaron también representantes de Podemos, como los diputados Óscar Urralburu y María Giménez; del PSOE, como José Antonio Serrano; o los concejales populares del Ayuntamiento de Murcia, Rebeca Pérez y Antonio Navarro.
+ Info: https://bit.ly/2JKAK0X
jueves, 28 de marzo de 2019
La Antártida, a punto de perder un bloque del tamaño del doble de Nueva York
El desprendimiento del gigantesco iceberg puede afectar al resto del continente. Las crecientes grietas han generado preocupación por la seguridad de los que trabajan en la plataforma.
Las crecientes grietas han generado preocupación por la seguridad de los que trabajan en la plataforma.
Las crecientes grietas han generado preocupación por la seguridad de los que trabajan en la plataforma.
El Efecto del cambio climático en nuestro planeta.
La Antártida perderá muy pronto un bloque de hielo cuya superficie total es de más de 1.000 kilómetros cuadrados, según la NASA, lo que generará un iceberg con un tamaño que será el doble de grande que toda la ciudad de Nueva York.
La agencia espacial estadounidense aseguró este lunes en un comunicado que el bloque de hielo se desprenderá por una grieta que apareció en octubre de 2016 y que no ha dejado de hacerse más larga y profunda.
Aunque los científicos no especificaron el momento en que ocurrirá, sí alertaron de que esta ruptura podría afectar al resto de la plataforma continental y, por tanto, a toda la infraestructura científica allí dispuesta.
En su anuncio la NASA comparó una fotografía de esa zona, realizada desde el satélite Landsat, fechada en enero de 1986, con otra de enero de 2019 donde se aprecia una grieta que cruza de oeste a este toda la parte que previsiblemente se desprenderá, y cuya forma es la de un cabo costero.
Cuando esta fisura se encuentre con otra que cruza el cabo de sur a norte, el territorio quedará convertido en un enorme iceberg cuya dirección es imprevisible, así como el efecto que causará en el resto de la superficie de esa zona de la Antártida.
La segunda brecha ya existía y se mantuvo estable durante 35 años, indicó la NASA, pero su crecimiento se aceleró repentinamente y ha ido prolongándose hacia el norte a una velocidad superior a 4 kilómetros al año. Preocupación Aunque el iceberg que nacerá parece gigantesco, en realidad no lo es para los estándares antárticos, dijo la NASA, aunque afirmó que "aún será significativo".
"Puede que sea el iceberg más grande que se haya roto en la plataforma de hielo Brunt desde que comenzaron las observaciones en 1915", apuntó agencia espacial en su sitio web.
"Los científicos estudian ahora si la pérdida provocará que la superficie cambie aún más y posiblemente se vuelva inestable o se rompa", alertó. Las crecientes grietas que fracturan la superficie de la Antártida han generado preocupaciones por la seguridad de las personas que trabajan en la plataforma, en particular los investigadores de la Estación Halley de British Antarctic Survey. Esta base, que es una de las principales para la investigación de la Tierra, la atmósfera y la ciencia espacial, generalmente funciona durante todo el año, pero se ha cerrado dos veces en los últimos años por cambios impredecibles en el hielo.
+Info: https://bit.ly/2FxRZ05
El Mediterráneo sufrirá fuertes huracanes a finales de este siglo
Un estudio de varias universidades alerta de más efectos del cambio climático.
Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Castilla-La Mancha en colaboración con la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y con el Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos (NOAA) de Estados Unidos prevé fuertes y duraderos huracanes en el Mediterráneo a finales de este siglo.
Según este estudio, financiado por el Ministerio de Ciencia, la Unión Europea y la National Science Foundation de Estados Unidos, estos «medicanes» se registrarán fundamentalmente en otoño y supondrán «un serio riesgo para las zonas altamente habitadas de las costas». Así lo afirma Juan Jesús González Alemán, físico de la Tierra que ha participado en este proyecto.
«Estos huracanes mediterráneos o medicanes serán potencialmente más peligrosos, más duraderos, con vientos más intensos y más lluvias. Por tanto, de continuar con el calentamiento global de origen antropogénico, aumentarán los riesgos asociados a los medicanes, con posibles consecuencias naturales y socioeconómicas», concluye este investigador.
Pérdidas humanas
El profesor González Alemán subraya que estos ciclones tropicales sobre el Mediterráneo «suelen dejar un alto impacto en la sociedad en forma de pérdidas humanas y, sobre todo, daños materiales». Así, en noviembre de 2017, el medicane Numa «dejó pérdidas económicas en torno a los 100 millones de dólares y, por eso, entender cómo el calentamiento global puede afectar es importante». En la actualidad, los medicanes surgen a partir de las típicas borrascas que, cuando llegan o se forman en el Mediterráneo, «empiezan a adquirir ciertas características tropicales y a parecerse a los ciclones tropicales e incluso algunos de ellos, en su etapa de madurez, a huracanes, normalmente con vientos de categoría de tormenta tropical y rara vez de categoría uno de huracán», situación que se agravará a finales de este siglo.
Para la realización de esta investigación se ha utilizado un novedoso «modelo global acoplado» de 25 kilómetros de resolución sobre el mar.
+Info: https://bit.ly/2U1zbR4
Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Castilla-La Mancha en colaboración con la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y con el Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos (NOAA) de Estados Unidos prevé fuertes y duraderos huracanes en el Mediterráneo a finales de este siglo.
Según este estudio, financiado por el Ministerio de Ciencia, la Unión Europea y la National Science Foundation de Estados Unidos, estos «medicanes» se registrarán fundamentalmente en otoño y supondrán «un serio riesgo para las zonas altamente habitadas de las costas». Así lo afirma Juan Jesús González Alemán, físico de la Tierra que ha participado en este proyecto.
«Estos huracanes mediterráneos o medicanes serán potencialmente más peligrosos, más duraderos, con vientos más intensos y más lluvias. Por tanto, de continuar con el calentamiento global de origen antropogénico, aumentarán los riesgos asociados a los medicanes, con posibles consecuencias naturales y socioeconómicas», concluye este investigador.
Pérdidas humanas
El profesor González Alemán subraya que estos ciclones tropicales sobre el Mediterráneo «suelen dejar un alto impacto en la sociedad en forma de pérdidas humanas y, sobre todo, daños materiales». Así, en noviembre de 2017, el medicane Numa «dejó pérdidas económicas en torno a los 100 millones de dólares y, por eso, entender cómo el calentamiento global puede afectar es importante». En la actualidad, los medicanes surgen a partir de las típicas borrascas que, cuando llegan o se forman en el Mediterráneo, «empiezan a adquirir ciertas características tropicales y a parecerse a los ciclones tropicales e incluso algunos de ellos, en su etapa de madurez, a huracanes, normalmente con vientos de categoría de tormenta tropical y rara vez de categoría uno de huracán», situación que se agravará a finales de este siglo.
Para la realización de esta investigación se ha utilizado un novedoso «modelo global acoplado» de 25 kilómetros de resolución sobre el mar.
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Cambio climático o calentamiento global?
El catedrático de Análisis Geográfico Regional José M.ª Gómez indica que "no notaremos los cambios".
José María Gómez Espín es catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Murcia (UMU). Deja claro que lo que se está viviendo estos últimos años no es un cambio climático, sino un calentamiento global que afecta al medio ambiente. «Se están confundiendo los cambios a escala geológica con los que se producen a escala humana; en estos momentos estamos viviendo en un periodo interglaciar que dura miles de años y, desde luego, no se está produciendo un cambio climático», apunta, si bien añade que los científicos ya han llegado a una conclusión, por todos aceptada, de que se está produciendo un incremento de las temperaturas de entre medio y un grado centígrado.
«No creo que debamos caer en el alarmismo, porque no lo vamos a notar, y menos en los plazos en los que se ha estado comentando», comenta en relación, por ejemplo, a la hipotética inundación de La Manga: «Es una locura; es posible que suba unos centímetros el nivel del mar, pero no lo hará en todo el planeta por igual; e incluso puede que se incremente en unas zonas y baje en otras».
Sin embargo, eso no es óbice, apunta, para que no tengamos que combatir el calentamiento global. «Los protocolos de Kioto primero y ahora París están ahí para cumplirlos», concluye Gómez Espín.
+ Info: https://bit.ly/2FCuSBB
José María Gómez Espín es catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Murcia (UMU). Deja claro que lo que se está viviendo estos últimos años no es un cambio climático, sino un calentamiento global que afecta al medio ambiente. «Se están confundiendo los cambios a escala geológica con los que se producen a escala humana; en estos momentos estamos viviendo en un periodo interglaciar que dura miles de años y, desde luego, no se está produciendo un cambio climático», apunta, si bien añade que los científicos ya han llegado a una conclusión, por todos aceptada, de que se está produciendo un incremento de las temperaturas de entre medio y un grado centígrado.
«No creo que debamos caer en el alarmismo, porque no lo vamos a notar, y menos en los plazos en los que se ha estado comentando», comenta en relación, por ejemplo, a la hipotética inundación de La Manga: «Es una locura; es posible que suba unos centímetros el nivel del mar, pero no lo hará en todo el planeta por igual; e incluso puede que se incremente en unas zonas y baje en otras».
Sin embargo, eso no es óbice, apunta, para que no tengamos que combatir el calentamiento global. «Los protocolos de Kioto primero y ahora París están ahí para cumplirlos», concluye Gómez Espín.
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El color del océano cambiará a finales de siglo por el cambio climático
El calentamiento global causa importantes alteraciones en las poblaciones de fitoplancton.
En 2100 más del 50 % de los océanos habrá cambiado de color debido al cambio climático: se intensificarán las regiones azules y verdes, según una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
El estudio publicado hoy en Nature Communication concluye que el calentamiento global está provocando importantes alteraciones en las poblaciones de fitoplancton, un vegetal acuático, algo que afectará al color de los océanos.
Los resultados prevén que las zonas azules se vuelvan más azules, reflejando el descenso de los niveles de fitoplancton -y de vida en general-, y las verdes aún más verdes, lo que indicaría una proliferación de especies de fitoplancton.
El color del océano depende de cómo los rayos de sol interactúan con los componentes del agua. Las moléculas de agua absorben casi toda la luz solar, excepto la parte azul del espectro, lo que se traduce en que las zonas del océano con menos vida se perciben de un azul intenso.
En cambio, el fitoplancton contiene clorofila, que absorbe más azul y menos verde, por lo que las regiones ricas en algas son de un color verdoso.
Los investigadores desarrollaron un modelo global que simula el crecimiento e interacción de distintas especies de fitoplancton, y cómo éstos variarán a medida que las temperaturas aumenten.
También lograron reproducir la manera en la que el fitoplancton absorbe y refleja la luz y cómo afecta al color de los océanos, teniendo en cuenta la variable del cambio climático.
El grupo de investigadores logró mejorar un modelo informático que se ha utilizado para predecir los cambios en los niveles de fitoplancton cuando suben las temperaturas y se acidifica el agua.
Además, han añadido un elemento novedoso: la posibilidad de estimar las ondas de luz que absorbe y refleja el océano, dependiendo de la cantidad y tipos de organismos en una región determinada.
Según este modelo, a finales de siglo el aspecto del planeta se verá alterado. Stephanie Dutkiewicz, la directora de investigación del proyecto, prevé que los cambios entre comunidades de fitoplancton podrían alterar las redes alimentarias que sustentan, lo que considera un problema"potencialmente serio".
Sin embargo, Dutkiewicz admite la dificultad que supone determinar si estos cambios se deben al cambio climático o a la variabilidad natural de la clorofila. "Un evento como El Niño o La Niña provocaría un cambio en la clorofila porque varía la cantidad de nutrientes que llegan al sistema", explica.
+Info: https://bit.ly/2JM356T
En 2100 más del 50 % de los océanos habrá cambiado de color debido al cambio climático: se intensificarán las regiones azules y verdes, según una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
El estudio publicado hoy en Nature Communication concluye que el calentamiento global está provocando importantes alteraciones en las poblaciones de fitoplancton, un vegetal acuático, algo que afectará al color de los océanos.
Los resultados prevén que las zonas azules se vuelvan más azules, reflejando el descenso de los niveles de fitoplancton -y de vida en general-, y las verdes aún más verdes, lo que indicaría una proliferación de especies de fitoplancton.
El color del océano depende de cómo los rayos de sol interactúan con los componentes del agua. Las moléculas de agua absorben casi toda la luz solar, excepto la parte azul del espectro, lo que se traduce en que las zonas del océano con menos vida se perciben de un azul intenso.
En cambio, el fitoplancton contiene clorofila, que absorbe más azul y menos verde, por lo que las regiones ricas en algas son de un color verdoso.
Los investigadores desarrollaron un modelo global que simula el crecimiento e interacción de distintas especies de fitoplancton, y cómo éstos variarán a medida que las temperaturas aumenten.
También lograron reproducir la manera en la que el fitoplancton absorbe y refleja la luz y cómo afecta al color de los océanos, teniendo en cuenta la variable del cambio climático.
El grupo de investigadores logró mejorar un modelo informático que se ha utilizado para predecir los cambios en los niveles de fitoplancton cuando suben las temperaturas y se acidifica el agua.
Además, han añadido un elemento novedoso: la posibilidad de estimar las ondas de luz que absorbe y refleja el océano, dependiendo de la cantidad y tipos de organismos en una región determinada.
Según este modelo, a finales de siglo el aspecto del planeta se verá alterado. Stephanie Dutkiewicz, la directora de investigación del proyecto, prevé que los cambios entre comunidades de fitoplancton podrían alterar las redes alimentarias que sustentan, lo que considera un problema"potencialmente serio".
Sin embargo, Dutkiewicz admite la dificultad que supone determinar si estos cambios se deben al cambio climático o a la variabilidad natural de la clorofila. "Un evento como El Niño o La Niña provocaría un cambio en la clorofila porque varía la cantidad de nutrientes que llegan al sistema", explica.
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miércoles, 30 de enero de 2019
Cursos de formación LIFE SARMIENTO: gestión de podas de viñedo para su transformación en abono orgánico
Próximamente comenzarán las sesiones de formación y capacitación para todos aquellos agentes interesados en la gestión de los residuos de poda de viñedo para su transformación en compost.
Los cursos pretenden dar a conocer el sistema de gestión de sarmientos que se lleva a cabo en el proyecto, ofreciendo formación gratuita a todas aquellas personas interesadas para el aprovechamiento de residuos de viñedo. La participación está abierta a técnicos y/o gerentes de cooperativas y bodegas de otras Denominaciones de Origen y zonas vitícolas, a técnicos agrícolas, organismos profesionales, gerentes de huertos urbanos y/o semilleros, así como público en general.
El contenido de los cursos se estructura en cuatro bloques, dónde se ofrecerá formación en las siguientes áreas:
· Cambio Climático y Economía Circular. Situación del viñedo en España y Europa. Estrategias de mitigación y adaptación al cambio climático
· Gestión y manejo de restos de poda de vid. Problemática ambiental y alternativa al manejo tradicional
· Proceso de compostaje. Materia orgánica y suelo. Compostaje de restos de poda de vid
· Demostración del uso de compost de sarmiento como enmienda orgánica al suelo. Ventajas de su aplicación
Más información sobre el contenido y sesiones de formación se anunciará próximamente en nuestra web. Newsletter 7 LIFE SARMIENTO
lunes, 14 de enero de 2019
Las termitas ayudan a las selvas a sobrevivir al cambio climático
Los insectos tienen mala reputación, pero en una selva de Borneo «son como un seguro ecológico».
Los árboles, unos de los más altos del mundo, se elevaban sobre las cabezas de Hannah Griffiths y sus colegas cada mañana mientras se adentraban en una zona prístina de selva en la cuenca de Maliau, en Borneo. Los pájaros cantaban y los animales deambulaban por el bosque. Un día, un oso malayo pasó por el camino frente a ellos. Otro día, vieron una cobra real.
Pero los científicos siguieron adelante, cruzaron puentes colgantes y se adentraron aún más en el bosque, donde habían puesto en marcha una serie de experimentos para analizar los efectos ecológicos de criaturas más pequeñas y menos llamativas: termitas.
Sabían que las termitas gobernaban en el reino de la tierra del bosque, devoraban las hojas a la deriva que caían de los árboles, excavaban túneles, aireaban el suelo y ejercían la función de «ingenieras» del ecosistema. Pero no sabían exactamente lo importantes que eran estos insectos para mantener la salud y funcionalidad del bosque, de ahí que tuvieran que desentrañar su papel retirando a las termitas de un lugar del bosque en particular y comprobando cómo respondía.
La suerte quiso que iniciaran su experimento cuando el bosque sufría una sequía extrema, durante el fenómeno de El Niño de 2015-2016. Lo que descubrieron —resumido en un artículo publicado el jueves en Science— fue inesperado: las termitas estaban por todas partes, había casi el doble que en un año de precipitaciones normales. Dichas termitas ayudaban al bosque a resistir la sequía intacto y sano: en las áreas donde abundaban, el suelo conservaba su humedad, germinaban más semillas de árboles y el sistema seguía adelante pese a la larga y dura sequía.
«Son como un seguro ecológico», afirmó Griffiths, entomóloga de la Universidad de York en Reino Unido. Según ella, las termitas habían protegido al bosque de los estreses del cambio climático.
Las termitas tienen una mala reputación. Se habla de ellas cuando devoran propiedades por valor de millones de dólares en Estados Unidos y, a veces, por comerse dinero, literalmente. Son responsables de casi el dos por ciento de las emisiones de carbono globales, lo que se debe a sus enormes poblaciones y a su afición por devorar materiales ricos en carbono. Existe una industria entera creada para matarlas.
Pero desempeñan un papel fundamental en muchos ecosistemas naturales. Los científicos han sabido durante años que, en los bosques tropicales, las termitas devoran hojas caídas y madera muerta, mantienen el material caído bajo control y devuelven los nutrientes de la materia muerta al sistema, donde otras plantas, insectos y animales pueden utilizarlos.
Ha sido muy difícil desentrañar el papel exacto de las termitas en muchos de los ecosistemas que habitan. ¿Eran ellas quienes limpiaban el suelo forestal? ¿Eran los microbios, las hormigas o todos en conjunto? Pero el equipo averiguó un modo de deshacerse solo de las termitas en pequeñas áreas del bosque, echando pequeños montones de celulosa envenenada —«como los rollos de papel higiénico», dice Griffith— que solo las termitas podían digerir. Tras su marcha quedó un ecosistema desprovisto de termitas que podían comparar con los ecosistemas intactos, lo que les permitiría descubrir el papel exacto desempeñado por los insectos.
Durante los años sin sequía, apenas observaron diferencias entre las parcelas intactas y aquellas de las que habían retirado las termitas. Pero durante la sequía, los efectos eran pronunciados. Allí donde había más termitas devorando la hojarasca, el suelo conservaba su humedad y las semillas germinaban, lo que permitía al bosque atravesar con menos esfuerzo la peor sequía en 20 años.
«Las termitas pueden ser una protección eficaz contra el cambio climático», afirma Rob Pringle, ecólogo de la Universidad de Princeton que no participó en el estudio. «Cuanto más hagamos por mantener la integridad del ensamblaje de la comunidad natural, más resistente será ante los retos del futuro, como el cambio climático».
El futuro seco
Según Jane Hill, entomóloga de la Universidad de York que ha trabajado en el bosque de Maliau durante años, los científicos predicen que, conforme el cambio climático avance, las sequías podrían agravarse en la región y causar más estrés en las últimas franjas de selva prístina en Borneo. Para ella, el mensaje está muy claro: las termitas son fundamentales para mantener la integridad del bosque ante un clima cambiante.
Sin embargo, la mayor parte de los bosques tropicales del planeta —en Borneo y otras partes— no poseen esa condición perfecta y prístina, y en muchos de ellos se han desplomado las poblaciones de termitas. «Muchos bosques se han fragmentado o degradado», afirma Hill. «¿Cuánta resistencia tienen?».
En un futuro forzado por el clima, hasta el aumento de las termitas podría ser insuficiente para el bosque. «Está claro que las termitas tienen el potencial de ser muy beneficiosas», afirma Carina Tarnita, ecóloga de la Universidad de Princeton que no formó parte del estudio. «Pero ¿qué les pasa con el cambio climático? ¿Cuál es su límite?».
En el caso de Griffiths, su propio estudio le demostró lo mucho que le queda por aprender sobre la interrelación del ecosistema, tanto aquí como en los bosques tropicales de todo el mundo. Insiste en que solo pudieron revelar la importancia real de las termitas en el sistema gracias a haber estudiado la sequía. Y esto «hace que salten las alarmas en mi cabeza, porque me hace pensar: ¿qué más no sabemos? Si empezamos a dañar las comunidades biológicas, no sabemos qué provocará».
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
+INFO: https://bit.ly/2TQyZQ1
martes, 4 de diciembre de 2018
Noticias sobre la COP24 Cumbre sobre Cambio Climático de Katowice (Polinia) 2018.
¿Quieres estar informado de todo lo que acontece la Cumbre sobre el Cambio Climático en Polonia?
Entra en la web http://www.un.org/es/climatechange/index.shtml
Entra en la web http://www.un.org/es/climatechange/index.shtml
martes, 27 de noviembre de 2018
INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO relativo a la aplicación de la estrategia de adaptación al cambio climático de la UE.
Tres de cada cuatro ciudadanos europeos consideran que el cambio climático es un problema muy grave. Los cambios observados en el clima ya están teniendo amplios impactos en los ecosistemas, los sectores económicos y la salud y el bienestar humanos en Europa. Las pérdidas económicas totales registradas en Europa entre 1980 y 2016 como consecuencia de los fenómenos meteorológicos y de otros fenómenos extremos relacionados con el clima ascendieron a más de 436 000 millones EUR y se distribuyeron entre los Estados miembros de la siguiente manera:
Más Info: PDF INFORME DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO
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Migraciones climáticas: una aproximación al panorama actual.
El cambio climático es ya hoy, según numerosos informes, una de las principales causas de migración en el mundo. Han transcurrido más de 40 años desde que se alzó la voz sobre la situación de aquellas personas que migran debido a la degradación ambiental y, sin embargo, varios asuntos importantes siguen sin resolverse en materia de migraciones climáticas; sigue sin existir una denominación internacionalmente aceptada, las cifras continúan sin estar claras y, a nivel jurídico, la situación permanece sin estar suficientemente contemplada.
Estas son algunas de las conclusiones que recoge el informe “Migraciones climáticas: una aproximación al panorama actual”, elaborado por Beatriz Felipe Pérez, investigadora asociada del Centro de Estudios de Derecho Ambiental de Tarragona (CEDAT) de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona), y validado por un Comité de Expertos integrado por representantes del mundo académico y de organizaciones sociales. Con este documento, ECODES da continuidad al trabajo desarrollado en esta materia en los últimos cuatro años.
Estas son algunas de las conclusiones que recoge el informe “Migraciones climáticas: una aproximación al panorama actual”, elaborado por Beatriz Felipe Pérez, investigadora asociada del Centro de Estudios de Derecho Ambiental de Tarragona (CEDAT) de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona), y validado por un Comité de Expertos integrado por representantes del mundo académico y de organizaciones sociales. Con este documento, ECODES da continuidad al trabajo desarrollado en esta materia en los últimos cuatro años.
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