La Comisión Europea está preparando una revisión clave de las políticas sobre energía y clima, conocidas como el Reglamento de Gobernanza. La consulta pública sobre esta revisión está abierta hasta el 12 de marzo, y es una oportunidad para que todos participen y contribuyan a moldear el futuro energético y climático de Europa.
En cuanto a adaptación climática, varias ciudades europeas ya están implementando soluciones innovadoras. Setúbal (Portugal) ha implementado una planificación para la retención de aguas que está ayudando a mitigar las inundaciones provocadas por fenómenos meteorológicos extremos. Por su parte, Hamburgo (Alemania) está utilizando un registro de árboles urbanos para gestionar el impacto de las olas de calor y otras condiciones climáticas extremas, lo que les permite mejorar la resiliencia de la ciudad.
En el ámbito de la descarbonización local, Gran Canaria ha propuesto un modelo de mercado eléctrico adaptado a su sistema aislado, lo que facilita la integración de energías renovables y reduce la dependencia de los combustibles fósiles. En Kortrijk (Bélgica), se están implementando soluciones como el aprovechamiento de calor fluvial y almacenamiento geotérmico para una transición energética más sostenible y justa. Además, la provincia de Valencia ha demostrado cómo los gobiernos intermedios pueden acelerar la acción climática a nivel local. Desde 2016, han apoyado a los municipios con herramientas, subvenciones e incentivos fiscales para facilitar la instalación de energía solar, lo que ha resultado en un fuerte aumento del número de signatarios del Pacto de los Alcaldes.
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