¡Después de 2 años, finalmente podemos abrir nuestras puertas y darte la bienvenida de nuevo para el #EuropeDay!
viernes, 6 de mayo de 2022
#EuropeDay!
lunes, 21 de marzo de 2022
I Concurso infantil y juvenil Cli(c)mafoto📸
La Fundación Plant for the Planet España y la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España lanzan Cli[c]mafoto, el primer concurso infantil y juvenil de fotografía climática en España. El concurso tiene como objetivo concienciar a la sociedad española de los efectos, consecuencias y oportunidades con que la emergencia climática está afectando a nuestro planeta, a través de los “ojos creativos” de niños, niñas y jóvenes del territorio. Pondrán en valor su papel crucial como los/as futuros/as líderes climáticos/as españoles/as con la realización de fotografías, en formatos y técnicas diferentes.
El concurso propone utilizar la fotografía como herramienta de cambio social con el propósito de ver la realidad de esta situación cada vez más insostenible.
El concurso se dividirá en dos categorías, dentro de las cuales se distinguirán dos rangos de edad:
Categoría emergencia climática: El objetivo de esta categoría es dar visibilidad a los problemas que el cambio climático provoca en cualquier ámbito de la vida.
Categoría solución climática: El objetivo de esta categoría es aportar un punto de vista positivo sobre las posibles soluciones que se pueden llevar a cabo para paliar las consecuencias del cambio climático.
Cada participante podrá presentar un máximo de 2 fotografías en cada una de las categorías, siendo el total posible 4, siempre cumpliendo con su rango de edad. Cada fotografía constará como una inscripción diferente. Las fotografías pueden o no ir acompañadas de un texto explicativo.
Inscripción de obras:
Las fotografías presentadas se tienen que inscribir a través de la plataforma clicmafoto.es
En formato JPG en tamaño máximo 1MB y una resolución mínima de 1600px.
Pueden ir acompañadas de un texto explicativo.
No puede aparecer el nombre de la persona que realiza la fotografía, ni en la fotografía, ni en el texto.
Participantes:
Podrán participar: niñas, niños y jóvenes españoles o residentes en cualquier Comunidad Autónoma de España entre 8 y 16 años, siendo las fechas comprendidas de nacimiento entre el 12/02/2005 y el 19/04/2014.
Rango 1.- De 8 a 11 años: del 12/02/2010 al 19/04/2014
Rango 2.- De 12 a 16 años: 12/02/2005 al 11/02/2010
Dotación
Las obras ganadoras de cada una de las categorías serán premiadas con premios que en ningún caso serán una aportación económica directa. El premio obtenido variará dependiendo de los patrocinios obtenidos para la realización del concurso, estando hasta el momento confirmados los siguientes premios para cada una de las categorías:
Un álbum fotográfico personalizable CEWE.
20 impresiones en papel ecológico CEWE.
Impresión personalizada en un puff del Grupo Octopus.
Entrevista a los ganadores en el programa de radio «DE Pe a Pa» de RNE con la periodista Pepa Fernández en la sección «En el País de los Blancos».
Más Información
Bases de la convocatoria: https://bit.ly/3NjMKmX
Plazo: desde el 14/02/2022 hasta el 20/04/2022
Convocante: La Fundación Plant for the Planet España y la Asociación de Fotógrafos Profesionales de España
Fuente: Injuve
viernes, 11 de febrero de 2022
Las sequías en España: Radiografía de los últimos 318 años
- La cuenca mediterránea es testigo desde hace al menos cinco décadas de un aumento de las sequías, pero ¿siempre ha sido así?
- Un equipo de la Universidad de Zaragoza ha logrado por primera vez reconstruir las sequías de 1694 a 2012 a partir del índice de precipitación y el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles.
- Según el trabajo, los doce meses anteriores al mes de julio de 2012 fueron los más secos.
Las sequías son un fenómeno recurrente en la cuenca mediterránea con consecuencias negativas para la sociedad, las actividades económicas y los sistemas naturales. Nadie parece dudar sobre el hecho de que las temperaturas aumenten desde hace unas décadas en todo el planeta. Sin embargo, la percepción de esta tendencia no parece tan evidente cuando se trata de precipitaciones, de las que se tienen datos a partir del año 1950.
Así, hasta ahora, el estudio de la recurrencia y severidad de las sequías en España se ha basado en la información de las estaciones meteorológicas, con datos suficientes solo desde mediados del siglo XX.
Muchos acontecimientos extremos se asocian con cambios históricos y culturales catastróficos de los últimos tres siglos
Para comprobar la evolución de las sequías, científicos del departamento de Geografía de la Universidad de Zaragoza han utilizado información indirecta, como el estudio de los anillos de crecimiento de los árboles, para reconstruir el clima de la cordillera ibérica desde 1694 y analizar los periodos secos a partir del Índice Estandarizado de Precipitación (SPI).
Los investigadores recogieron 336 muestras y 45.648 anillos de crecimiento de cinco especies diferentes (P. sylvestris, P. uncinata, P. nigra y P. halepensis) a partir de 21 localizaciones de la provincia de Teruel, al este de la península ibérica, a una altitud media de 1.600 metros.
Los resultados, publicados en International Journal of Biometeorology, han permitido evaluar las sequías de los últimos tres siglos y revelan que los doce meses que precedieron al mes de julio de 2012 fueron los más secos de todo el periodo contemplado. “Hemos logrado identificar siete momentos especialmente secos y cinco húmedos desde finales siglo XVII”, declara a Sinc Ernesto Tejedor, autor principal del estudio.
Los periodos más secos
Según los investigadores, además de estos periodos, hubo 36 años extremadamente secos y 28 años muy húmedos desde finales del siglo XVII. “Algunos de estos años secos, como 1725, 1741, 1803 o 1879, se identifican también en otras reconstrucciones de sequías en Rumania y Turquía, lo que demuestra la coherencia a mayor escala de las desviaciones extremas y su relación con procesos atmosféricos más globales”, añade Tejedor.
Análisis de los anillos de crecimiento de los árboles (UNIZAR/CC)
Muchos de estos acontecimientos extremos se asocian con cambios históricos y culturales catastróficos de los últimos tres siglos. De hecho, el año 1725 se conoce como ‘El año sin cosecha’ en Monegros. Así, quedan reflejados en documentos históricos como las rogativas ‘pro pluvia’, “ya que las intensas sequías provocaban malas cosechas con graves consecuencias para la sociedad”, comenta el científico.
La reconstrucción de las sequías a partir de la dendrocronología no permite hacer predicciones de manera directa de eventos extremos futuros, aunque estas reconstrucciones sí se utilizan para validar los modelos de cambio climático futuro. “Lo que se está viendo durante el siglo XX y lo que llevamos del XXI es un aumento en la recurrencia de los fenómenos extremos, tanto de años secos como de años húmedos”, recalca a Sinc el investigador.
Para el experto, las predicciones en cuanto a la variabilidad y tendencia de las precipitaciones todavía no son tan fiables como las de temperatura, ya que influyen otros factores que todavía se están estudiando.
FUENTE: iagua.es
lunes, 7 de febrero de 2022
El glaciar de la cima del Everest se ha derretido en un 50%
Alarma entre los científicos: ni el techo del mundo se salva del calentamiento global.
Por si no había suficientes señales del acelerado calentamiento que sufre la Tierra, ahora se ha sabido que la cima del propio Everest se está fundiendo. El glaciar situado en lo más elevado de la montaña más alta de la Tierra se está derritiendo rápidamente a medida que aumentan las temperaturas, según una investigación que evidencia la magnitud y el alcance del cambio climático causado por el hombre.
El glaciar South Col, en la cima del Monte Everest, estaba hasta hace poco cubierto de nieve, que reflejaba la luz del sol y aislaba de este modo la masa de hielo situada debajo. Pero la pérdida de esa nieve en las últimas décadas ha dejado el hielo al descubierto, lo que ha provocado su rápido adelgazamiento.
Los cientificos analizaron un núcleo de hielo de 10 metros de largo en el glaciar, así como datos de estaciones meteorológicas, imágenes de satélite y otros registros. De este modo determinaron que, desde la década de 1990, el glaciar South Col se ha reducido a la mitad y su masa de hielo se ha adelgazado en aproximadamente 55 metros.
Las temperaturas más cálidas, la humedad más baja y los vientos más severos han acelerado esta reducción, señalan los investigadores. Los hallazgos han sido publicados en la revista ‘Clima y Ciencias Atmosféricas’.
"Nuestro estudio demuestra el equilibrio crítico que ofrecen las superficies cubiertas de nieve y la pérdida de los sistemas de glaciares de alta montaña a medida que se agota esa capa de nieve", indican los autores.
“El glaciar más alto del Everest ha servido como centinela de este delicado equilibrio y ha demostrado que incluso el techo de la Tierra se ve afectado por el calentamiento de fuentes antropogénicas”, añadió.
La pérdida del glaciar South Col tiene también consecuencias sociales y es una señal preocupante para los más de 200 millones de personas que dependen del agua de deshielo de los glaciares en las altas montañas de Asia.
El científico también destaca los desafíos que afrontarán las futuras expediciones al Monte Everest, ya que el derretimiento provoca más avalanchas y los escaladores acostumbrados al hielo y la nieve deberán escalar ahora sobre un lecho rocoso descubierto.
Como señala el estudio, "todas las predicciones climáticas para el Himalaya sugieren un calentamiento continuo y una pérdida continua de masa glaciar".
Situación generalizada en el Himalaya
Y es que, efectivamente, el problema abarca a toda la cordillera del Himalaya. En las últimas décadas, el hielo se está fundiendo diez veces más rápido que hace entre 400 y 700 años. La desaparición de los glaciares tendrá un efecto en cadena, pues su derretimiento amenaza el suministro de agua de millones de personas en Asia.
Así lo advierten los investigadores de la Universidad de Leeds que, en otro estudio diferente, publicado en Scientific Reports, han concluido que los glaciares del Himalaya están derritiéndose mucho más rápido de lo que lo hacen estructuras heladas similares en otras partes del mundo.
Esta tasa de pérdida, que los investigadores describen como "excepcional", provocará que en los últimos 400 años el 40% de los 14.798 glaciares del Himalaya hayan desaparecido. Esto supone, a su vez, que el helado paraje ya ha pasado de tener 28.000 kilómetros cuadrados de hielo a tan solo 19.600 en la actualidad.
Durante ese tiempo, el Himalaya también ha perdido entre 390 y 586 kilómetros cúbicos de hielo, el equivalente a todo el que se encuentra hoy en día en los Alpes de Europa central, las montañas del Cáucaso -entre Armenia, Azerbaiyán y Georgia- y Escandinavia juntos.
Toda esta agua que se ha liberado ha llegado ya al mar, lo que ha tenido efecto rebote en el mundo. Desde entonces, el nivel del mar en todo el mundo ha aumentado más de un centímetro.
Del mismo modo, una parte de los glaciares, los que cuentan con detritos naturales en su superficie y representan el 7,5% del total, están perdiendo masa aún más rápido. Su desaparición contribuye al 46,5% de la pérdida de volumen total.
"Esta aceleración en la tasa de pérdida se ha producido en las últimas décadas y coincide con el cambio climático inducido por el hombre”, indica Jonathan Carrivick, autor principal del estudio y subdirector de la Facultad de Geografía de la Universidad de Leeds.
Sin embargo, la pérdida no está siendo uniforme en todo el Himalaya. Las regiones orientales, es decir, las que abarcan el este de Nepal y el norte de Bután, son las más afectadas.
Estudios de referencia (en inglés): nature.com
FUENTE: laopiniondemurcia.es
viernes, 4 de febrero de 2022
Basura COVID, el otro virus que enferma al planeta: dos años de pandemia y ningún protocolo contra toneladas de residuos
Cada día se desechan toneladas de mascarillas, guantes, test, EPIs, agujas... en su mayoría plástico y material sanitario que están haciendo enfermar nuestro planeta. La pandemia terminará tarde o temprano pero estos residuos se quedarán con nosotros miles de años.
Mascarillas, guantes, trajes de protección, más envases, test, viales y agujas… son los nuevos protagonistas de la gestión de residuos tras dos años de pandemia. Unos útiles muy reales que en la práctica suponen miles de toneladas de desechos sanitarios que pueden tener un impacto terrible en la salud y el medio ambiente.
La Organización Mundial de la Salud advierte de ello. Hay que insistir en la correcta gestión de esta basura pandémica porque es un peligro potencial para los trabajadores sanitarios, para las ciudades y en definitiva para la salud de todo el planeta. Para hacernos una idea de las dimensiones que se manejan, un dato: solo los envíos que partieron de Naciones Unidas para los países más necesitados en estos dos años suponen unas 87.000 toneladas de equipos de protección humanitaria. Casi en su totalidad se han transformado en desperdicios.
Con los primeros compases de la pandemia, la primera medida que se priorizó fue la incineración de los residuos relacionados con el COVID y el vertido. Ni esterilización ni reutilización posterior. Algo que los expertos señalaron desde el principio como un error. La medida poco a poco se ha ido complementando con la fórmula conocida como autoclave. ¿Pero en qué consiste este sistema? ¿Puede ser la solución?
Desde la empresa Stericycle, una de las mayores de nuestro país en gestión de residuos, explican que con la autoclave se esteriliza los residuos hospitalarios utilizando calor húmedo bajo presión. Así, exponen el material contaminado a una temperatura alta, en contacto con el vapor de agua, con ciclos sucesivos de compresión y descompresión para facilitar el contacto entre el vapor y los residuos. Y tras un tiempo (que no especifican), "los posibles patógenos se destruyen o reducen a un nivel en el que no representan un riesgo, ya que la probabilidad de supervivencia de los microorganismos es casi nula". Una vez esterilizados se someten al tradicional triturado y vertido.
No obstante, esto no parece suficiente para acabar con el problema. ¿Se debe cambiar el modelo de gestión a otro en el que prime la reutilización? El caso de los test de antígenos podría ser un ejemplo. Sólo en la última semana se vendieron en España siete millones de estas pruebas. Todo en ellas es plástico, sólo se salva la tira de papel y el algodón del bastoncillo. Sin embargo, su destino es la bolsa de basura orgánica. Desde Ecologistas en Acción lo tienen claro. Esto no es sostenible. Y defienden que al igual que sucede con el sistema SIGRE, en las farmacias se puedan depositar los envases de los test. Algo que desde el Colegio de Farmacéuticos ven difícil ya que no se trata de un medicamento. Otras opciones que plantean para proteger el medioambiente es optar por la reutilización de esos envases plásticos de los test, teniendo que cambiar sólo las tiras de papel. O incluso ir más allá y apostar porque los test de antígenos tengan un soporte de cartón. Sin embargo, para la OMS más allá de los test el problema central que hay que atajar está en los sistemas de protección de los sanitarios. Sus EPIs, mascarillas y guantes generan una cantidad de desechos a nivel global que es inasumible en el medio-largo plazo.
El informe del organismo ofrece varias recomendaciones para afrontar la gestión de residuos sanitarios de forma global y coordinada, que van desde una reducción del empaquetado a un mayor uso de material reutilizable, reciclable o biodegradable.
También recomienda mayor inversión en sistemas de tratamiento de residuos que no utilicen la simple quema de estos desechos, como los citados autoclaves, o en redes logísticas que favorezcan una gestión centralizada y, en la medida de lo posible, circular de los desechos.
"El coronavirus obliga al mundo a reflexionar sobre las carencias y los aspectos más olvidados del sistema de gestión de residuos", señala la directora de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS, María Neira.
La experta Mandeep Dhaliwal va un poco más allá, poniendo el foco sobre los responsables: "la gestión de desechos es una parte integral de la cadena de suministro, como consecuencia de la utilización y la caducidad de los productos sanitarios". Es decir, la responsabilidad debe recaer sobre los propios productores y quienes eligen el tipo de suministro que se compra.
"No podemos proteger la salud humana sin un medioambiente saludable. Los cientos de miles de millones de mascarillas y guantes de plástico desechables que estamos usando tienen un coste enorme", según Julio Barea, responsable de la campaña de residuos de Greenpeace.
Pero, ¿estamos dispuestos a cambiar nuestros sistemas de producción y de gestión? ¿Los costes? Lo cierto es que con los hechos en la mano, no lo parece. Hace unos meses varias operaciones de la Guardia Civil y el Seprona ponían en evidencia las malas actuaciones con la gestión de los residuos covid.
Destacan la operación denominada 'Retrovirus' (en coordinación con la Europol) con 53 detenidos y más de 500 inspecciones en 300 centros vinculados con la gestión de residuos sanitarios. Pese a que la mayoría de gestores de residuos cumplían con la normativa, se detectaron graves irregularidades, señaló en su momento Interior. También la operación 'Hartie', en la que la Guardia Civil y la Policía Municipal de Madrid desarticularon una organización delictiva dedicada a la gestión irregular de residuos en la capital. Se detuvo e investigó a 42 personas por los supuestos delitos contra el medio ambiente, organización criminal, robo y hurto de residuos, blanqueo de capitales y traslados de residuos ilícitos al sudeste asiático, China e India principalmente. En total acreditaron 278 traslados ilegales, con un peso de 67.300 toneladas y un valor de 10 millones de euros.
Desde el Gobierno y tras dos años de pandemia sin protocolos para gestionar o minimizar los residuos plásticos de la basura COVID no infecciosa, centran sus esfuerzos en la Ley de Residuos, una de sus principales apuestas para 2022. El proyecto de ley ya ha sido aprobado en el Congreso y entre sus novedades respecto a la ley de 2011, prevé aplicar nuevas tasas y modos a la gestión de la recogida de residuos. Además, aspira a reducir en 2030 la producción de desechos en un 15 % respecto a 2010. Algo que aún está lejos de llegar y que para muchos expertos es insuficiente y llega tarde.
FUENTE: lasexta.com
lunes, 24 de enero de 2022
Las Maldivas se están hundiendo en el océano Índico ¿y ahora qué?
Independientemente de que sus 800 km de playas puedan sobrevivir al cambio climático, el país tropical nunca será el mismo.
"Mis momentos más tranquilos son en el agua", dice Thoiba Saeedh, antropóloga, justo antes de que una lancha nos lleve a través del cristalino océano Índico hacia la pequeña isla de Felidhoo, en las Maldivas. La lancha traza una estela entre islas cubiertas de palmeras y bordeadas de arena (algunas de ellas con villas de vacaciones alineadas con embarcaderos de madera) mientras una manada de delfines revolotea entre el suave oleaje, y los peces voladores se lanzan brincando en aire.
2500 años de vida marítima han conformado la cultura y la identidad de los habitantes de las Maldivas, un país de 1196 islas de baja altitud dispuestas en una doble cadena de 26 atolones de coral, tan planos que apenas traspasan el horizonte.
Los extranjeros conocen las islas por dos cosas: las vacaciones en la playa y la posibilidad de que las Maldivas se conviertan en el primer país de la Tierra en desaparecer por culpa del aumento del nivel del mar. Eso incluye a Felidhoo, donde Saeedh quería mostrarme una cultura y un modo de vida que ya están desapareciendo.
Ahora, mientras el ritmo del cambio climático se acelera, esta pequeña nación intenta ganar tiempo, con la esperanza de que los líderes mundiales reduzcan las emisiones de carbono antes de la inevitable desaparición de las Maldivas. El archipiélago ha apostado su futuro (junto con una importante suma del erario público) a la construcción de una isla artificial elevada que podría albergar a la mayoría de la población de casi 555 000 personas. Mientras tanto, una empresa de diseño holandesa planea construir 5000 viviendas flotantes en pontones anclados en una laguna frente a la capital.
Estas medidas pueden parecer extremas, pero son tiempos extremos para las Maldivas. Como dijo el Presidente Ibrahim Mohamed Solih a los líderes mundiales en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el clima celebrada el pasado otoño en Escocia (COP26): "La diferencia entre 1,5 grados y 2 grados (Celsius) es una sentencia de muerte para las Maldivas". Y esta tan sólo ha sido la más reciente llamada de socorro: hace una década, el predecesor en el cargo de Solih, Mohammed Nasheed, tomó una insólita decisión: convocó una reunión del gabinete (bajo el agua y con equipo de buceo) y propuso trasladar a toda la población a Australia por seguridad.
El cambio de la vida insular en lugares como Felidhoo a una plataforma artificial cargada de rascacielos y bautizada como la Ciudad de la Esperanza también conlleva una advertencia que merece la pena tener en cuenta, ya que el cambio climático causa cada vez más estragos en todos los continentes: podemos perder el quiénes somos incluso antes de perder el dónde estamos. Y si las Maldivas consiguen sobrevivir al cambio del planeta, surge una pregunta evidente: ¿qué se salvará y qué se perderá?
Los atolones se formaron a partir de volcanes prehistóricos
Un millón de años antes de que desaparecieran los dinosaurios, la placa tectónica de la India se desplazó hacia el norte, abriendo una brecha en la corteza terrestre de la que surgió una cresta de picos volcánicos. Con el tiempo, los picos se erosionaron para formar los atolones de las Maldivas, cubiertos de coral.
La superficie total del país es de sólo 297 kilómetros cuadrados en unos 90 000 kilómetros cuadrados de océano, con pocas islas de más de un kilómetro cuadrado. La precisión y diferenciación a la hora de hablar de mar y tierra es importante. "Cuando digo tierra, incluyo el agua", dice Saeedh. "Para nosotros, el agua no está separada de la tierra; la 'tierra' es el agua y la isla en su conjunto, porque ahí es donde vivimos". En otras palabras, cuando el océano constituye más del 99% de tu país, más vale que lo ames.
Las propias islas tienen una cualidad efímera: bancos de arena sobre coral vivo, crecen y se encogen, suben y bajan, dependiendo de las corrientes marinas y los depósitos de arena. La lista de "islas desaparecidas" de las Maldivas es larga.
La mayoría de las islas (incluida la capital, Malé) están a un metro y medio por encima del nivel del mar; los científicos del clima prevén que se inundarán a finales de siglo. Hulhumalé, la plataforma de rescate hecha por el hombre, tiene una elevación de 1,9 metros.
La urbanización fue ideada en 1997 mediante un hercúleo dragado de millones de toneladas de arena que fueron usadas como relleno para convertir dos lagunas poco profundas adyacentes en 428 hectáreas de arena compactada. En estas islas, esta clase de construcciones son consideradas terreno nuevo.
"Dos tercios de la población pueden alojarse en estas dos islas principales", asegura Ismail Shan Rasheed, estratega de planificación de la Corporación de Desarrollo de Hulhumalé.
En muchos sentidos, Hulhumalé es una fantasía urbanística, como el inicio del videojuego de desarrollo urbano SimCity. Se han construido parques y apartamentos, mezquitas y tiendas, pistas de patinaje y aceras, escuelas y carreteras, en lo que parece una ciudad costera bien ordenada que se conectó con Malé en 2018 mediante un puente de un kilómetro de longitud.
El propio Rasheed se trasladó a Hulhumalé en 2013, procedente de un angosto apartamento en Malé en el que sus hijos no tenían espacio exterior para jugar y en el que el asma de su hija menor se veía agravado por los gases de escape. Buscó los parques públicos, los espacios verdes y el aire fresco de la ciudad planificada, explicó Rasheed, señalando un modelo a escala del nuevo desarrollo en el que edificios del tamaño de una caja de cerillas se alinean en amplios bulevares. "Desde el momento en que nos mudamos a Hulhumalé, todo le pareció bien", recordó.
Pero aún queda mucho por hacer: la primera fase ya parece una ciudad costera bien ordenada; la segunda, aún es un trabajo en curso. El pasado mes de septiembre, Aishah Moosa se mudó a la parte más nueva de Hulhumalé, donde un grupo de 16 bloques de torres de 24 pisos está rodeado de dunas de grava, aparcamientos a medio construir y montones de basura.
En cada torre viven varias islas. Moosa se mudó de un piso de una habitación en Malé, que compartía con su hermana y dos sobrinos, a un apartamento de tres habitaciones en la última planta de "H-2". "Hay mucha gente viviendo aquí", dice. "No conocemos a nuestros vecinos".
Aquí se está mejor, pero no mucho. "Vivimos en estas torres porque no tenemos otra opción", afirma Moosa. "Nos encantaría vivir en las islas, pero no hay educación ni hospitales". Su nuevo hogar no sustituye a las comunidades de la isla. Pero su minúsculo balcón de color caléndula ofrece lo que antes era impensable: una gran altitud en un país que casi no la tiene. "No estamos acostumbrados a vivir a esta altura", dice, mirando nerviosamente por encima de la barandilla del balcón.
La armonía con una naturaleza, en peligro
Curiosamente, para un país que se está hundiendo, el aumento del nivel del mar es una característica notablemente inusual de las conversaciones diarias entre vecinos. Los maldivos dejan eso para los políticos o los activistas. Como las Maldivas son un país musulmán, muchos dicen que el futuro está en manos de Alá. El océano también ha sido considerado una amenaza, mucho antes de que los mares empezaran a subir; el tsunami de 2004, por ejemplo, mató a un centenar de personas.
Y, en contra de la imagen de Robinson Crusoe descalzo que vende la industria turística de las Maldivas, la población permanente se enfrenta a los mismos problemas urbanos que afligen a las naciones más grandes sin salida al mar. El turismo y el dinero que trajo consigo impulsaron el rápido desarrollo de complejos turísticos exclusivos y el crecimiento explosivo de Malé. La ciudad se asienta en menos de 2,5 kilómetros cuadrados de tierra, pero alberga a 193 000 personas, lo que la convierte en una de las ciudades más densamente pobladas del mundo.
Y el sueño es que la Ciudad de la Esperanza pueda resolver algunos de los otros males de la nación proporcionando mejores escuelas y buenos trabajos en un país donde el desempleo ha alcanzado el 15%.
"¡Nos hemos desarrollado como un boom!", dice Fayyaz Ibrahim, propietario de una tienda de buceo de unos 50 años, que aún recuerda las tranquilas calles con pocos coches, cuando su familia se trasladó a la ciudad en 1974 en busca de mejores empleos, escuelas y servicios básicos. A medida que el turismo despegaba, el mundo moderno se fue introduciendo a un ritmo vertiginoso. Siglos de desarrollo urbano se sucedieron en décadas.
En la actualidad, las estrechas calles de Malé son un ir y venir de motocicletas que se entrecruzan, sus edificios cada vez más altos están llenos de enchufes de aire acondicionado y forrados de andamios, y su hormigón se extiende hasta el borde del agua. Generadores diésel del tamaño de un almacén mantienen la electricidad; el agua desalinizada industrialmente sale de los grifos; la basura se carga en barcazas y se vierte en una isla cercana; los tetrápodos de hormigón, como gigantescas piedras de mar, se apilan a lo largo del rompeolas para mantener el mar a raya. Malé, al igual que el coral sobre el que se asienta, está en continua construcción.
FUENTE: nationalgeographic.es
lunes, 10 de enero de 2022
Los preocupantes datos del cambio climático en España
Este 2021 ha estado marcado por borrascas históricas y el incremento de periodos de temperaturas extremas
Vista aérea el pasado 11 de diciembre de los alrededores de la localidad navarra de Funes, donde las calles quedaron prácticamente anegadas en su totalidad por el desbordamiento del río Arga
Los científicos llevan décadas advirtiéndolo y ahora ya es una realidad: el cambio climático ha llegado: fenómenos más frecuentes y virulentos, borrascas históricas, incendios de sexta generación y el incremento de periodos de temperaturas extremas.
La cuenca del Mediterráneo, y en especial España, es una de las zonas cero de la emergencia climática tal y como se ha visto constatado este año tras el paso de la histórica borrasca Filomena, el temporal más intenso en los últimos 50 años en España, que sepultó bajo la nieve una superficie de cerca de 256.000 Km2.
Sin embargo, está catástrofe no fue la única: los incendios de sexta generación, con capacidad para alterar las condiciones meteorológicas, también se han hecho presentes, como el de Sierra Bermeja (Málaga), con 10.000 hectáreas calcinadas, que puso de manifiesto que los fuegos evolucionan hacia fenómenos "virulentos", vinculados al cambio climático, difíciles de apagar y de controlar.
A lo largo de este año se han registrado además 20 grandes incendios forestales (GIF) entre los que sobresale el de Navalacruz (Ávila), el cuarto más importante en la historia de España desde que se tienen registros, y que dejó más de 22.000 hectáreas calcinadas.
Otro fenómeno adverso propiciado por la emergencia climática, cada vez mas asentando, es el incremento de los días de verano: casi 5 semanas más que a inicio de los años 80, con agosto de 2021 con récords de temperatura más altas jamás registrados hasta la fecha en puntos de la geografía española.
SEQUÍA EN ESPAÑA
Tampoco se pueden olvidar en este 2021 los efectos provocados por las grandes danas o gotas frías en el sur y este peninsular que sugieren, tal y como explica la Agencia de Meteorología, que en los días de precipitación más intensa llueve ahora más que en décadas pasadas y que las lluvias torrenciales lo son más en la vertiente mediterránea peninsular.
Pero ni Filomena ni los recientes episodios tormentosos han conseguido terminar con la sequía que sufre España: el año en curso arrastra una cifra de precipitaciones por debajo de lo normal, a consecuencia de lo cual el otoño está siendo más seco, con una situación preocupante de las cuencas hidrológicas.
En la actualidad, las cuencas más deficitarias son la del Guadalquivir -declarada oficialmente en situación de sequía lo que obliga a adoptar medidas temporales para incrementar los recursos- la cuenca del Guadiana, la de Guadalete-Barbate, la del Segura y la Mediterránea Andaluza.
LEY DE CAMBIO CLIMÁTICO
Estas advertencias climáticas necesitan de medidas inmediatas y ambiciosas para proteger a las personas, el clima y la naturaleza, lo que ha llevado a España a aprobar este año la primera Ley de Cambio Climático de su historia que propone reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 23% -sobre 1990- de cara a 2030.
Y para que esta ley climática siga su desarrollo, en 2021 han arrancado las Asambleas Ciudadanas para el Clima, donde ciudadanos representativos de la diversidad del país, y apoyados por expertos en la materia, aportan recomendaciones no vinculantes frente a la emergencia climática.
En el plano de la biodiversidad, la degradación del Mar Menor volvió a ser uno de los asuntos mas destacados del año con la aparición en agosto pasado de toneladas de peces y crustáceos muertos por falta de oxígeno, una situación que se repite en el tiempo y que en esta ocasión superó incluso la catástrofe de 2019.
El Gobierno ha presentado para regenerar esta laguna salada, la más grande de Europa, un Marco de Actuaciones Prioritarias con actuaciones a corto y medio plazo para reducir la carga contaminante, atajar el regadío irregular y re-naturalizar la cuenca mediante soluciones verdes.
También ha tenido especial eco la inclusión del lobo ibérico (Canis lupus) en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial, una medida que ha sido fuertemente criticada por Asturias, Cantabria, Castilla y León y Galicia por entender que obstaculizará la gestión sostenible del territorio, propiciará el abandono de la actividad ganadera y agudizará la despoblación rural.
2021 ha sido también el año asociado a los Fondos de Recuperación Europeos, una inversión verde que, del total de los 70.000 millones que movilizará, un 40,29% contribuirá a los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático, así como a alcanzar antes de 2050 la neutralidad climática.
La elaboración del Plan Estratégico Salud y Medio Ambiente para promover entornos sanos que ayuden a conseguir los objetivos de salud de la población y disminuir los riesgos derivados de los factores ambientales y sus condicionantes permitirá disminuir la carga de enfermedades e identificar nuevas amenazas.
Fuente: sport.es
El cambio climático reducirá el PIB de España entre un 2,5% y un 9,7% en 2030
El cambio climático reducirá el PIB de España entre un 2,5% y un 9,7% en 2030
La crisis climática está impactando de lleno en el balance de resultados de las grandes economías mundiales. Por primera vez, un estudio cuantifica cómo se verá afectado el PIB por el cambio climático que padecemos y muestra varios escenarios, en función de la gravedad con que se desarrolle este fenómeno.
En el caso de España, dentro de 28 años habremos perdido ya el 2,5% del PIB. Eso sucederá incluso si se alcanza el objetivo de reducción de emisiones del Acuerdo de París, para que la temperatura no suba más de 1.5º a final de siglo. Ese es el escenario más ambicioso y el más difícil de conseguir. Pero si se lograra, la bajada del 2,5% del PIB en 2050 para España está asegurada.
Si, en cambio, la temperatura sube 2ºC, entonces la pérdida de PIB en España para 2030 alcanzará el 7%, y puede bajar el 9,7% en el caso de una subida de la temperatura de 3,2ºC, que se produciría en el escenario más pesimista de emisiones.
Los valores de variación del PIB en España que ofrece el informe elaborado por la reaseguradora suiza SwissRe son muy parecidos a los de Europa en su conjunto. Sin embargo, hay regiones del planeta donde la situación será considerablemente peor.
Según este informe de SwissRe, en el conjunto de la Tierra se perderá en 2050 el 4,2% del PIB si se logran cumplir los Acuerdos de París, un 11% si la temperatura sube solo un poco más de lo previsto en dicho acuerdo, un 13,9% si sube hasta los 2,6ºC y nada menos que un 18,1% si se encarama a los 3,2ºC.
Las zonas peor paradas serán África y Asia, con una caída de su PIB que oscilará entre el 5% en el caso más optimista (que se cumpla lo previsto en París) y el 27% en el caso más pesimista.
Esta pérdida de capacidad económica será consecuencia de las subidas en el nivel del mar, la reducción de los terrenos dedicados a cultivo, la pérdida de biodiversidad, el aumento de los desastres naturales y otras consecuencias directas del cambio climático.
La investigación realizada ha tenido en cuenta a un total de 48 países que representan el 90% de la economía mundial.
El país que más sufriría las consecuencias sería también el que emite más gases de efecto invernadero a la atmósfera: China, que si no actúa rápido puede perder hasta el 24% de su riqueza. Pero hay casos más extremos. Si no se adoptan medidas valientes, India puede perder hasta el 35% del PIB en un escenario severo a mediados de siglo.
“Resulta imperativo adoptar más medidas para mitigar el cambio climático. Los riesgos planteados deben gestionarse mediante una acción global coordinada, incluyendo fuertes inversiones en infraestructuras”, señalan los autores del informe.
También es necesario aumentar la “coordinación entre los tres principales emisores de carbono (China, con un 28%; EE UU, con un 15%, e India, con el 7%), que representan aproximadamente la mitad de todas las emisiones”.
LOS MÁS AFECTADOS, LOS QUE TIENEN MENOS RECURSOS
Los países más afectados son a menudo los que tienen menos recursos para adaptarse y mitigar el efecto del aumento de las temperaturas globales.
“Nuestro índice de economía climática incorpora el impacto económico del cambio climático gradual, la vulnerabilidad de los países a los fenómenos meteorológicos extremos húmedos y secos, y su capacidad de adaptación”, señala el informe.
Las clasificaciones del índice muestran que mercados avanzados, como Alemania, se benefician tanto de exposiciones más bajas como de mayores recursos para contrarrestar los efectos del cambio climático.
Por el contrario, muchos mercados emergentes, que también contribuirán cada vez más al crecimiento mundial en el futuro, están muy expuestos y cuentan con escasos recursos para adaptarse.
“Se necesitan medidas de política global para garantizar un progreso equitativo en las economías ecológicas, tanto para el beneficio local como para hacer que la economía mundial sea más resistente a largo plazo”, asegura el documento.
¿Habrá nuevas Filomenas en el futuro? El cambio climático, detrás de fenómenos cada vez "más frecuentes y extremos"
Fue una tormenta perfecta. Varios factores excepcionales se unieron para provocar a un fenómeno pocas veces antes visto en la Península Ibérica. La borrasca Filomena llegó poco después de Reyes del año pasado, trayendo consigo una nevada histórica en el centro del país, con medio metro de nieve en Madrid, y dejó los días siguientes una ola de frío también excepcional.
Episodios como este tienen lugar en nuestro país una vez cada 50 años, e incluso cada 100 en la capital, según explican a RTVE.es desde la Agencia Española de Meteorología (AEMET). Los expertos ven "muy complicado" vaticinar si puede haber otras 'Filomenas' en los próximos años, aunque alertan de que el cambio climático hará "más frecuentes e intensos" fenómenos extremos, tanto de precipitaciones torrenciales como, sobre todo, de olas de calor y sequías, detalla José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored y divulgador científico.
Cuando la "nevada del siglo" azotó el centro de la península, muchos ciudadanos salieron a las calles a pesar de las recomendaciones de las autoridades, pensando que nunca volverían a ver algo así. Sin embargo, Viñas "no descartaría" que, por los cambios en la circulación atmosférica que ya está provocando el cambio climático, "en un plazo mucho menor de estos 50 años se pudiera volver a gestar una situación similar".
¿Por qué fue excepcional Filomena?
Filomena paralizó durante días Madrid, Toledo o el interior de Castellón. Durante el 8 y 9 de enero no dejó de nevar en toda la Meseta, algo insólito por su duración y abundancia, y que provocó que en la capital se suspendieran las clases durante días o que no pudieran funcionar con normalidad ni la atención sanitaria ni prácticamente ningún medio de transporte -salvo el metro-. La ola de frío que comenzó el día 10 impidió que se derritiera la nieve y complicó aún más una situación que se alargó una semana, con récords de bajas temperaturas por toda España.
Pero, ¿por qué se dio un episodio tan excepcional? Según señala Viñas, la singularidad de Filomena fue su procedencia subtropical, algo "muy poco habitual". En los días previos, había sobre la Península una masa de aire polar, encima de la cual la que situó la masa de aire cálido y húmedo de Filomena, de origen subtropical. La combinación de las dos, con una masa cargada de vapor de agua de una zona más caliente del Atlántico, dio lugar a la abundante nevada.
"En meses como enero, cuando ocurren entradas de aire frío polar puede coincidir con que entre una borrasca por el Atlántico y deje un episodio típico de invierno de nevadas. Lo que pasó es que esta borrasca no vino por la zona normal, que sería Galicia o el Cantábrico, sino que lo hizo por la zona subtropical", explica. De hecho, antes de llegar a la Península, Filomena dejó fuertes lluvias en Canarias, por donde venía desde las Azores.
Este cambio de tendencia será más habitual a causa del cambio climático, coinciden los expertos consultados. Muchas borrascas y "situaciones anómalas" que antes predominaban en latitudes más altas se irán desplazando hacia el sur, y otras más propias de zonas subtropicales se desplazarán hacia el norte, lo que afectará directamente a España. Las temperaturas tan inusualmente altas que se ha vivido este fin de año, señala Viñas, son un ejemplo de esto.
Por ello, "los ciclones tropicales cada vez van a discurrir por latitudes algo más altas, y ya se ve de vez en cuando que una tormenta tropical se acerca a las Canarias y afecta a la península". También contribuye a la intensidad de estos fenómenos el hecho de que el agua del Atlántico, de la que se nutren las tormentas, está cada vez más cálida, añade.
Más variación térmica y precipitaciones más torrenciales, pero menos frío
No hay ningún estudio que demuestre que Filomena fue una consecuencia directa del calentamiento global. "Lo que sí tenemos claro que los fenómenos extremos serán más frecuentes, sobre todo en relación a precipitaciones más intensas y en cambios más súbitos de las condiciones térmicas, es decir, de pasar de periodos de mucho frío a otros de mucho más calor", señala Albert Barniol, físico y director del Área de Meteorología de RTVE. Enero de 2021 fue histórico precisamente por eso, con una oscilación térmica de 55 grados: de los -25 ºC en Molina de Aragón el día 12 a los 29,8 ºC en Alicante, la máxima para ese mes, el día 29.
Barniol cita el informe de la AEMET sobre Filomena, que encontraba una posible relación entre el cambio climático y el aumento de la frecuencia de estas nevadas en el calentamiento súbito estratosférico, un fenómeno según el cual "se rompe de alguna manera la circulación general de las borrascas y los anticiclones, y que esto provoca situaciones excepcionales que pueden ser algo más habituales", aclara.
Otro efecto de la crisis climática en un país mediterráneo como España es "una distribución distinta de los patrones de precipitación". Esto no significa que llueva menos, aclara el meteorólogo de TVE, sino que las precipitaciones se concentrarán de otra manera. "Probablemente en los meses de octubre, noviembre y diciembre podríamos tener lluvias más intensas y, en cambio, julio, agosto y septiembre van a ser meses todavía más secos".
Para Bea Hervella, portavoz de la AEMET, lo que sí que está claro es que olas de frío como la que dejó tras de sí Filomena ya están siendo cada vez más cortas. "Entre 1985 y 2010 había ocho días cada invierno de ola de frío. En la década de 2011 a 2020 la cifra se ha reducido a la mitad: ya solo tenemos cuatro días de ola de frío", alerta.
La verdadera preocupación por el cambio climático: sequías y olas de calor
Más allá de grandes nevadas, que en todos los escenarios seguirán siendo anecdóticas en España, los científicos advierten del impacto que tendrá el cambio climático en fenómenos extremos como las olas de calor, las sequías, e incluso las lluvias torrenciales, especialmente en un país situado en plena "zona cero" del cambio climático, el Mediterráneo.
"Los eventos que vamos a tener más con más probabilidad, y que tendrán seguramente mayor incidencia en la salud, seguramente van a ser las olas de calor", subraya Hervella. Estas tienen "más repercusión a nivel humano y provocan más muertes que Filomena, pero en cambio llaman mucho menos la atención porque provocan menos destrozos físicos", sostiene Barniol.
Ante las olas de frío y nevadas excepcionales como Filomena es difícil prevenir, especialmente al desconocerse cuándo tendrán lugar, pero, por el contrario, la adaptación a los fenómenos extremos cálidos es más conocida. "Las ciudades se deben preparar ya, no solo reduciendo las emisiones, sino también con medidas que no son tan complicadas, como plantar más árboles o crear áreas donde haya más zonas de sombra y vegetación", indica el meteorólogo.
Barniol también pide un poco más de humildad. Aunque se podría haber actuado de otra forma con "un poco más de previsión", asegura que "hay que aceptar que también somos vulnerables a según que situaciones y que, por tanto, no las podemos controlar".
Video Histórica Tormenta Filomena
Fuente: Nota prensa RTVE
‘Alarmante e innegable’: el cambio climático amenaza el Ártico europeo
El «calentamiento rápido y pronunciado» del Ártico ya está causando estragos en las comunidades más septentrionales del mundo, incluidas las de Europa, según un informe.
En su 16º Informe Anual del Ártico, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los EE. UU. Descubrió que los cambios en el Ártico probablemente afectarán a comunidades lejanas de la región, y ya representan un peligro para los millones que viven allí.
“El cambio climático causado por los humanos está impulsando al Ártico a un estado dramáticamente diferente al que tenía hace unas pocas décadas”, dijo el administrador de la NOAA, Rick Spinard, en una conferencia de prensa en la que presentó el informe. «Las tendencias son constantes, alarmantes e innegables».
El clima ártico es de importancia mundial porque es esencialmente el refrigerador del mundo, ayuda a enfriar el planeta. según el Centro Nacional de Datos sobre Hielo y Nieve de EE. UU.. Sin embargo, la crisis climática ha contribuido a cambios destructivos en el clima y la ecología única de la región. El Ártico se está calentando dos veces más rápido que el resto del planeta. 2021 fue el séptimo año más cálido registrado en el Ártico, mientras que de octubre a diciembre de 2020 fue el otoño más cálido registrado que se remonta a 1900, según el informe.
Las tendencias en Europa son preocupantes. Las temperaturas del aire en la superficie en el Ártico europeo desde octubre de 2020 hasta septiembre de 2021 fueron las segundas más altas registradas desde 1900. El verano de 2020 en Eurasia marcó el período sin nieve más largo en la región desde 1998, cuando comenzaron los registros. Incluso se observó lluvia por primera vez en una estación de investigación en Groenlandia a 3.216 metros (10.500 pies) sobre el nivel del mar.
La boleta de calificaciones incluyó análisis revisados por pares y observaciones de 111 científicos de 12 países, incluidos ejemplos de cómo el cambio climático ya ha demostrado ser mortal en el Ártico.
Un capítulo explicado en 2017, un tsunami que mató a cuatro personas en Groenlandia probablemente fue causado por el retroceso de un glaciar que dejó al descubierto una pendiente empinada de roca. El retroceso de los glaciares es causado por el cambio climático.
“Por eso estamos hablando de estos efectos en cascada”, dijo a Euronews la Dra. Hanne Christiansen, coautora de la sección que analiza las amenazas que plantea el derretimiento de los glaciares y el deshielo del permafrost.
«Una cosa que desencadena la siguiente cosa que desencadena la próxima cosa, y en este ejemplo, el resultado final es que mató a la gente, porque tienes este tsunami que arrasa en una aldea que no está advertida», dijo Christiansen. quien es profesor de geografía física en el Centro Universitario de Svalbard.
Svalbard es un archipiélago remoto que se encuentra entre Noruega y el Polo Norte. Su ciudad más grande, Longyearbyen, a menudo se considera el asentamiento más septentrional del mundo. Sus 2.100 habitantes conviven con los osos polares.
Las islas también están en la primera línea del cambio climático. Las temperaturas han subido entre 3 y 5 grados centígrados desde principios de la década de 1970, un informe de 2019 del gobierno noruego encontró. Los cambios proyectados en el clima, el aumento de las temperaturas y los cambios en el permafrost «probablemente aumentarán la frecuencia de todo tipo de avalanchas y deslizamientos de tierra que ya ocurren en el área de Longyearbyen», dijo el informe.
Christiansen ha vivido en Svalbard durante más de 20 años. Dijo que el cambio climático allí ha sido uno de los más drásticos observados en la región ártica. Sin embargo, agregó que el entorno marítimo del archipiélago hace que la región sea propensa a cambios climáticos más grandes que un asentamiento ubicado en un continente.
“Una temporada puede ser muy fría, la otra puede ser muy cálida. Estamos acostumbrados a tener un enero de menos 30 (grados Celsius), y el próximo año, tal vez sea más 2 (grados Celsius) ”, dijo Christiansen.
Christiansen dijo que la variabilidad dificulta medir el efecto del cambio climático en el permafrost, algo que está investigando actualmente.
«Es necesario comprender la variabilidad, y es por eso que hemos estado recopilando datos durante 10, 20 años».
Si bien el cambio climático representa una amenaza para todo el Ártico, los desafíos para las comunidades árticas de Europa son ligeramente diferentes a los de lugares como Siberia y Alaska.
«El peligro para las personas que viven allí depende de lo que viven de vez en cuando», dijo a Euronews el Dr. Michael Tjernström, profesor de meteorología de capa límite en la Universidad de Estocolmo.
Las comunidades del norte de Escandinavia que son predominantemente pastores de renos se han visto afectadas por la creciente cantidad de lluvia, incluso en invierno.
«La lluvia en la nieve crea capas en la nieve, y los renos tienen problemas para pasar y no pueden encontrar comida», dijo Tjernström
Las poblaciones que dependen de la pesca, como las que viven en el mar de Bering en el norte de Noruega, deben encontrar una manera de hacer frente a los cambios en la población de peces.
“No es necesariamente que el cambio climático sea diferente en diferentes partes del Ártico. Es más que el estilo de vida de estas poblaciones es diferente ”, dijo Tjernström.
Tjernström comparó los devastadores sucesos y los récords batidos destacados en el Arctic Report Card de la NOAA con las pinceladas de un cuadro.
El informe muestra ejemplos de cómo se manifiesta la crisis climática en un año determinado, pero es necesario dar un paso atrás y observar las tendencias a más largo plazo para comprender cómo está cambiando el Ártico.
“El cambio climático no es lo que pasa este año. El cambio climático es un proceso lento ”, dijo Tjernström. “El cambio gradual es la verdadera amenaza. Establece las bases para todo lo demás «
